AMPARO PASCUAL Y JOSÉ SACRISTÁN





Actriz de Teatro, ha participado en diversos espectáculos para el Centro Dramático Nacional y la Compañía Nacional de Nuevas Tendencias Escénicas y ha sido dirigida, entre otros, por Pilar Miró, Guillermo Heras y José Carlos Plaza. Ha sido, además, ayudante de dirección para numerosos montajes teatrales para la Compañía Nacional de Teatro Clásico y en Óperas y Zarzuela.




Amparo y Pepe


SALVADOS JORDI ÉVOLE

Sentados en el escenario de un teatro, Jordi Évole repasa junto a Sacristán su extensa trayectoria vital y profesional, una trayectoria que permite repasar también la historia reciente de España. Recuperando fragmentos de algunas de sus películas, se plantean paralelismos con situaciones que vivimos hoy:
¿Se puede comparar la dureza de la posguerra con la crisis actual? ¿Fue un fraude la transición? Sacristán pidió el voto para el PCE en el 77: ¿es necesario que se posicionen políticamente los actores? ¿Existen paralelismos entre la llegada del PSOE al poder en el 82 y el actual advenimiento de Podemos? ¿Qué responsabilidad tiene la izquierda en la actual crisis de confianza en la política? El actor afirma que "esta insolencia con la que el poder económico está marcando las reglas del juego es más que una crisis, y a la izquierda le ha faltado contundencia". El público está formado por un grupo de jóvenes que también intervienen en la conversación para confrontar sus propias experiencias con las de Sacristán. 

José Sacristán: "El que tiene los cojones de decir que la Transición fue un fraude tendría que haber estado allí"

Estoy totalmente de acuerdo con el actor porque solamente nos separan ocho años. No obstante, es preciso acotar en el tiempo lo que se ha venido llamando Modélica Transición. Los franquistas y los demócratas que consensuaron la Constitución de 1978 no la pueden dilatar en el tiempo hasta nuestros días. Porque albergan la perversa intención de no revisar el desfase sufrido en el tiempo. La Transición como tal y que no se puede coinsiderar fraude se prolongó como mucho hasta la dimisión de Suarez y la superación del 23-F. Hasta esta fecha, sí, tiene razón José Sacristán, pero perpetuar la Transición encofrada cual dogma de fe en la Constitución, solamente obedece a seguir con el testamento de Franco como inmutable. El Movimeinto 15-M da testimonio de ello. Pedro Taracena Gil





José Sacristán, en Salvados: "La izquierda ha ido desclasándose"




LA TRANSICIÓN, UNA FARSA

 Por Pedro Taracena Gil



La Santa Cruz del Valle de los Caídos

Aquel vocablo del consenso, nuevo para los españoles, fue utilizado de forma fraudulenta. El pacto al cual se llego, no fue entre iguales porque se desarrolló desde posturas de fuerzas desequilibradas. Además quedaron muchos aspectos fuera del trato. El franquismo, aunque sin Franco, tenía todo a su favor: El poder intacto de la dictadura, el aparato represor de la policía, el ejército amenazante y con un árbitro imposible para ser neutral. El Rey era un producto franquista y para ser neutral debía haber renunciado a los poderes que le otorgaban Las Leyes Fundamentales de la dictadura. Se manejó la declinación de varias palabras, todos ellas vacías de contenido: Ruptura o evolución. Cambio radical o continuismo. Transformación pero sin exclusión. Durante el proceso la palabra más manida fue la relativa al consenso. Los diferentes grupos formados por los franquistas, aún ostentando el poder, los venidos del exilio, de las cárceles y de la clandestinidad, llegaron a un acuerdo que se materializó en la Constitución Española de 1978. Recuperando el Estado de derecho que España había perdido con el golpe militar que Franco había perpetrado contra la República, legalmente constituida. A todo ese proceso proyectado en el tiempo se le llamó Transición. Es decir, una especie de travesía del desierto que llevó a feliz término con la consumación formal de la democracia. Como en España tenemos un vicio de magnificarlo todo, la transición, ya se escribe con mayúscula y se le aplica el epíteto de modélica como título ejemplarizante. Pero volvamos al pacto constitucional. Los Padres de la Constitución, una amalgama de políticos franquistas y otros incorporados a la vida política con la aquiescencia de los que habían servido a la dictadura, elaboraron una Constitución avanzada y válida para incorporarse al mundo civilizado. Pero cuando se lee el articulado de la constitución, es fácil comprobar que su contenido está de acuerdo con la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948. Y esto es una garantía de que sus ponentes hicieron un buen trabajo. Pero también es fácil dilucidar que el consenso dejó sin tratar otros temas de vital importancia para la justicia, la convivencia, la reconciliación y la verdad histórica. Y de estos temas, no se habló, ni trató, ni acordó. Entonces, si la Transición modélica y con mayúscula, transcurrió mediante el consenso, y del consenso sólo surgió la Constitución, y la Constitución no habla del tenebroso tiempo del crimen, es fácil deducir que, la Transición quedó mutilada, cerrando las heridas del genocidio en falso. Luego la transición es una farsa que se proyecta en un periodo del almanaque: frustrante, perverso, hipócrita y falso. Con el agravante de que esta amnesia nacional ya es la que se explica en las escuelas a nuestros jóvenes y niños. De este muermo somnoliento aceptado, se nutren las grandes formaciones políticas PSOE y PP. Se han instalado en la “vida en la mentira” y lejos de conseguir la reconciliación entre los españoles, están radicalizando las posturas porque los vencidos siguen reclamando la  Memoria Histórica. Y son estos temas los que no se trataron en el pacto constitucional y ahuyentaron el consenso durante la transición. La españa fratricida, sigue...



La Piedad


El Águila de San Juan


El Toro de San Lucas


El León de San Marcos


El Ángel de San Mateo

Grupo escultórico: Juan de Ávalos

Fotos: Pedro Taracena Gil


No hay comentarios:

Publicar un comentario